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LA JUSTICIA DE
CIENCIOLOGÍA
Debido a todos los instrumentos que posee un cienciólogo para mejorar sus condiciones y elevar su nivel de ética, a veces es necesario, para la protección de la mayoría, que el grupo intervenga y lleve a cabo la acción adecuada cuando el individuo no lleva a cabo tal acción por sí mismo; de ahí el sistema de justicia de Scientology. La idea básica que fundamenta la justicia de Scientology es tan simple y racional como la teoría en que se basa la ética de Scientology. La justicia existe para proteger a la gente decente; es necesaria en cualquier sociedad de éxito. Sin esta, el bruto ataca al débil, al bueno y al productivo. Sin embargo, el concepto y la práctica de la justicia, como existe en la sociedad hoy en día, es cada vez más ineficaz.
Vemos con tristeza que este sistema de justicia está atascado en un pantano de complejidades gramaticales en latín y se ha convertido en una cuestión de qué abogado puede presentar el mejor argumento. Lo correcto y lo incorrecto, la culpabilidad y la inocencia están relegados a papeles secundarios dentro del espectáculo. Por ejemplo: un abogado que defiende a un criminal en un juicio por robo a mano armada no está interesado en establecer la culpabilidad o la inocencia; lo que busca es una escapatoria o tecnicismo legal con el que el caso pueda ser desestimado y su cliente puesto en libertad, sea culpable o no. Pocos tienen los medios necesarios para tratar siquiera de aspirar a la justicia por medio de los tribunales; y aun si tienen éxito, lo que cuesta el abogado convierte con frecuencia la situación en una victoria pírrica. El proceso adecuado del sistema de tribunales está en un embrollo virtual de expedientes de tribunales.
Scientology tiene un sistema diferente, que no se parece a ningún otro. El sistema judicial que existe en Scientology es tan rápido como justo; los cienciólogos lo utilizan para proteger a las personas decentes y productivas.
La justicia de Scientology se administra de acuerdo a un conjunto preciso de códigos eclesiásticos fáciles de comprender, descritos con claridad y que han sido publicados ampliamente y son bien conocidos por los cienciólogos. Las acciones de justicia se llevan a cabo, en su totalidad, de acuerdo con estos códigos; ya sea que se hayan violado o no. La sospecha, la opinión o el capricho no desempeñan aquí ningún papel. Estos códigos protegen los derechos de cualquier cienciólogo en buena posición con la Iglesia.
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