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El castigo no es un factor que la justicia de Scientology utilice, ya que se ha probado desde hace mucho tiempo que, en la sociedad, el castigo normalmente sólo endurece a la persona que lo recibe y la inclina a seguir pautas de conducta destructiva. En Scientology, por el contrario, a quienes se encuentra culpables de delitos eclesiásticos se les instruye para que lleven a cabo enmiendas por cualquier daño causado por sus acciones. Se hace que desempeñen el equivalente en servicios a la comunidad en favor de quienes han sido agraviados, así como otras acciones similares. De esta manera, la justicia de Scientology ayuda al individuo a aplicarse ética a sí mismo y a sus actividades y a ascender por las condiciones.
La justicia de Scientology también protege al grupo de acciones destructivas de los individuos. A una persona que se rehusa a actuar de forma ética y que comete crímenes en contra del grupo en general, se le puede someter a una acción de justicia en un intento por corregirla. Dependiendo de la severidad de sus delitos, un Comité de Evidencia puede recomendar la restitución o el castigo adecuado, tomando en consideración cualquier circunstancia atenuante. El castigo extremo que se le puede asignar a una persona es la expulsión de la Iglesia. Esto puede ocurrir cuando un individuo comete acciones que evidentemente tienen la intención de destruir a Scientology o a los cienciólogos, o cuando la persona ha demostrado claramente que ya no está de acuerdo con las metas de la Iglesia y se opone a ellas de forma activa.
Tal individuo ha demostrado su oposición a lo que Scientology representa. Al anunciar públicamente la expulsión de este individuo, los cienciólogos en buena posición están alertados y pueden evitar que él los dañe, hasta el momento en que las acciones de este individuo estén más de acuerdo con las del grupo.
La Iglesia o sus miembros no llevan a cabo ninguna acción posterior, ya que se ha hecho justicia al expulsar al individuo del grupo. La exclusión de Scientology es el juicio más severo que cualquier cienciólogo encara, ya que obstruye realmente cualquier progreso posterior en El Puente. Una vez expulsada, la persona debe seguir su propio camino y resolver su vida sin más comunicación, asistencia o guía de la Iglesia, que está muy ocupada su ayuda a quienes de verdad la desean. La persona expulsada ya no forma parte de Scientology y no puede disfrutar de sus beneficios, lo que incluye el acceso a los procedimientos de justicia de Scientology, no importa con qué dificultades se encuentre.
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